Así se imaginaba un smartwatch “a lo grande” en los años 80

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Puede que los relojes inteligentes se estén comenzando a poner de moda ahora, pero el concepto no es en absoluto nuevo. Microsoft ya intentó aprovechar un concepto similar con su Smart Personal Object Technology (SPOT) en 2004, pero antes, mucho antes, ya se iniciaron esfuerzos que convertían a los relojes tradicionales en dispositivos más versátiles.

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Es el caso del Seiko UC-2000, un reloj digital que a priori no era especialmente sorprendente, pero que ganaba muchos enteros cuando uno se enteraba de que podía utilizarlo en conjunción con dos módulos que lo convertían en un verdadero reloj inteligente de la época. Si no fuera por el tamaño…

El reloj de Seiko estaba provisto de una pantalla LCD de matriz de puntos con una resolución total de 50×28, y además de su cronómetro y su alarma proporcionaba la capacidad de ser acoplado a dos módulos adicionales que Seiko puso en el mercado.

Un gran reloj inteligente… en todos los sentidos

El primero, el Seiko UC-2100 (en la imagen que encabeza el artículo), estaba datado de un “circuito de transmisión” que hacía que los datos del teclado se transfiriesen al reloj mediante inducción. Eso permitía cosas como escribir notas y luego almacenarlas en el reloj.

Más allá iba el Seiko UC-2200, un accesorio de mayor tamaño en el que incluían un teclado de mayor tamaño (con esas tradicionales teclitas gomosas), una impresora térmica, el espacio para una memoria ROM de 26K y un soporte abatible para apoyar el reloj y situarlo a modo de pantalla de portátil.

Lo sorprendente de est módulo era que entre otras cosas ofrecía la capacidad de programar en BASIC directamente con una tecla que activaba ese modo. Aunque el módulo podía funcionar con tres pilas AAA, lo ideal era conectarlo a un enchufe, sobre todo si uno usaba la impresora. En la memoria ROM se incluía incluso un pequeño juego de carreras de caballos, y era posible transferirlo a través del circuito de transmisión al reloj para jugar a él sin necesidad del teclado. El problema: o tenías el juego cargado en memoria del reloj (4K), o la lista de la compra que acababas de apuntar. No podías almacenar ambas a la vez.

Un escándalo, sobre todo teniendo en cuenta que aquel conjunto que Seiko comercializaba como el Wrist Information System (“sistema de información de pulsera”) costaba 300 dólares de 1984, unos 675 dólares actuales. Y aún así, hay quien lo recuperó para seguir aprovechándolo, como demuestra este manual de usuario (PDF) no oficial que trataba de explicar cómo aprovechar las opciones de este particular teléfono inteligente.

Vía | TechBeach

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