Washington, Estados Unidos. La cibercriminalidad cuesta unos 600.000 millones de dólares al año en todo el mundo, una cifra en aumento en razón de la creciente competencia entre piratas y el auge de las criptomonedas, señala un estudio estadounidense difundido este miércoles.

“El mundo digital ha transformado prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, incluyendo la noción de riesgo y de criminalidad, de manera que la actividad criminal es más eficaz, menos peligrosa, más rentable y más fácil que nunca”, escribió Steve Grobman, experto de la empresa McAfee, especializada en la protección frente a ataques informáticos.

El estudio, realizado por McAfee y el think tank Center for Strategic and International Studies (CSIS), que habían calculado este costo en unos 445.000 millones de dólares en 2014, demuestra también la importancia de la geopolítica.

“Rusia es líder en cibercriminalidad gracias al nivel de sus hackers y su desprecio por las autoridades policiales de los países occidentales”, destacó el vicepresidente del CSIS, James Lewis.

“Corea del Norte, que se ubica en segunda posición, utiliza la criptomoneda para financiar su régimen, pero hoy vemos que hay un número creciente de centros de cibercriminalidad (…) como Brasil, India y Vietnam”, agregó.

El robo de propiedad intelectual representó un cuarto del costo total de la cibercriminalidad en 2017, según el informe, que destaca que los países más activos en piratería informática se han especializado en rubros.

Rusia, Corea del Norte e Irán son las mayores fuentes de ataques contra instituciones financieras, mientras China es la potencia más activa en ciberespionaje.

Los “ramsomwares”, que bloquean las computadoras y exigen dinero para desbloquearlas, constituyen el modo de ataque que crece más rápidamente, en especial gracias a la proliferación de sitios en internet que proponen una panoplia de servicios de piratería.

Los cibercriminales utilizan las mismas herramientas en todos los países, sea para robar datos, piratear bancos, usurpar identidades u otros delitos, valiéndose de bitcoins o de otras criptomonedas para permanecer anónimos.

La semana pasada, la Casa Blanca indicó que en 2016 la cibercriminalidad había costado entre 57.000 y 109.000 millones de dólares en Estados Unidos y alertó sobre la posibilidad de un efecto contagio en el conjunto de la economía. Rusia está en el punto de mira de los investigadores estadounidenses.