Alex Hardy y Lesley Roberts - BBC

Un correo electrónico cambió la vida de Lesley Roberts. En noviembre de 2017, Alex Hardy, un estudiante británico de 23 años, se quitaba la vida.

Decidió que Lesley, su madre, conociera las razones de su suicidio a través de un email que se enviaría 12 horas después de su muerte.

El suceso ocurrió hace más de un año, pero la madre de Alex ha querido compartir la historia de su hijo porque ese fue su último deseo, como recoge en un reportaje la BBC . «Si esta información le puede servir a alguien, entonces ha cumplido su propósito», escribió el joven.

Alex Hardy y Lesley Roberts – BBC

«Si mi historia puede generar conciencia para romper este tabú de la sociedad sobre la salud de los hombres, entonces me alegra que se publiquen mis palabras», agregó.

En el correo electrónico, Hardy explicaba a su madre que, dos años antes, se había sometido a una operación de fimosis, algo que ella desconocía.

La fimosis suele caracterizarse por una estrechez del prepucio, que impide que el glande del pene pueda descubrirse. Es común en hombres y, en algunos casos, suele solucionarse quirúrgicamente mediante circuncisión.

No obstante, Alex llegó a creer que debería considerarse como una «mutilación genital masculina». «Desde mi adolescencia me creó problemas: mi prepucio no se retraía sobre el glande, lo que causó algunos momentos incómodos».

Tras consultar a un urólogo (sobre el cual existe una investigación en curso tras la publicación del caso)y probar tratamientos alternativos, como cremas con corticoides, el joven decidió operarse. En el correo electrónico, Hardy explicaba con detalles los problemas físicos derivadosde esa cirugía.

«Mi sexualidad ha quedado arruinada»

Según el medio británico, describió que experimentaba una estimulación constante de la cabeza de su pene. «Estas sensaciones, siempre presentes en la fricción con la ropa, son una tortura en sí mismas; no se han atenuado o normalizado con el paso de los años», escribió. «Imagínate lo que le pasaría a un globo ocular si le amputaran el párpado».

El joven también señaló momentos de disfunción eréctil y sensaciones de ardor y picor, concretamente en una cicatriz que se encontraba donde se le quitó el frenillo. Además, tenía calambres y contracciones en sus músculos.

«Donde alguna vez tuve un órgano sexual, ahora me han dejado con un palo entumecido y estropeado», escribió. «Mi sexualidad ha quedado arruinada».

Alex hizo referencia en su correo a que «la circuncisión masculina se ha normalizado hasta el punto de que la mayoría de la gente no la cuestiona, mientras que la circuncisión femenina, conocida como mutilación genital femenina, es ilegal en muchos países».

«Si fuera una mujer (en las naciones occidentales) esto habría sido ilegal, el cirujano sería un criminal y esto nunca habría sido considerado como una opción por los médicos».

«No estoy calificada para decir que la circuncisión siempre es mala, porque no lo es», asegura Lesley en la BBC. «Lo fue en el caso de mi hijo y creo que necesitamos más investigación. Tenemos que investigar los riesgos, lo que realmente puede salir mal, y tenemos que ser más conscientes de ellos».

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