Cientos de manifestantes hindúes, militantes del partido gobernante en India, protestaron este lunes contra los planes de construcción de una estatua de Jesucristo llamada a rivalizar con el Cristo Redentor de Rio de Janeiro por su tamaño.

El partido Bharatiya Janata (BJP) del primer ministro Narendra Modi ha sido tachado de intolerante hacia otras religiones y por querer convertir a India en un país hindú, algo que él niega.

Manifestantes indios salen a la calle para protestar contra el proyecto de construcción de una estatua de Jesucristo en Ramangar, en el estado de Karnataka (sur), el 13 de enero de 2020

Las manifestaciones convocadas en el estado de Karnataka, en el sur, estuvieron encabezadas por Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), una organización afiliada al BJP. Unos 1.000 policías fueron desplegados para vigilar la marcha.

“Queremos parar [la estatua], puesto que va en contra del espíritu de armonía común y estimula las conversiones religiosas, algo que los misioneros cristianos hacen cada vez más”, declaró Prabhakar Bhat, un responsable de la RSS, a la prensa india.

La construcción de la estatua de granito blanco, de 34,7 metros de altura -un poco más pequeña que la de Rio de Janeiro, aunque su base sería mayor-, se interrumpió poco después de haber empezado, el mes pasado, a raíz de las objeciones.

Muchos hindúes creen que la colina en la que se ha previsto la construcción de la estatua, en un pueblo de mayoría cristiana, Harobele, es la morada de una deidad hindú, aunque en la zona no hay templos. 

El gobierno estatal, gobernado por el BJP, acusó a la anterior administración -controlada por el Partido del Congreso- de haber asignado la parcela para la construcción de la estatua en forma ilegal. 

Antes había prohibido un festival para conmemorar a un rey musulmán que luchó contra la Compañía Británica de las Indias Orientales, por lo que se le acusaba de discriminatorio.

En los últimos años, India ha registrado un aumento de los crímenes contra sus minorías religiosas y una erosión de la libertad religiosa desde que Modi llegó al poder, en 2014.

Desde hace un mes, India ha sido escenario de importantes protestas contra una nueva ley que facilitará la naturalización a las minorías religiosas perseguidas, pero no si se trata de musulmanes.

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