Dragon Ball Super: Estas son todas las transformaciones de Moro

Moro o Molo es el nuevo villano que se introdujo en Dragon Ball Super con el arco de los Prisioneros de la Patrulla Galáctica

El manga de Dragon Ball Super lleva varios meses adelantándose a los últimos contenidos que mostró el anime con el Torneo del Poder. Toyotaro siguió explotando la franquicia y se inició así el arco de los Prisioneros de la Patrulla Galáctica. Este nuevo arco ha introducido una trama muy llamativa, presentándonos a Moro o Molo como el gran villano a batir.

Moro es un malvado hechicero y mago que tiene la capacidad de destruir universos gracias a su capacidad para absorber cualquier tipo de energía vital, lo que provoca que se elimine a su objetivo y que además él sume más poder. A medida que absorbe energía cambia también su aspecto físico, por lo tanto podréis ver a continuación las diferentes transformaciones que el villano ha mostrado a lo largo de Dragon Ball Super:

Primera forma


Esta es la forma con la que conocimos al villano. Cuando Moro tiene poca energía en su interior su aspecto se muestra más envejecido. No obstante que esto no confunda a nadie, el poder de este es muy elevado, pues consigue derrotar a Vegeta fácilmente, plateándose desde el primer momento como un gran rival a batir.

Segunda forma

A medida que Moro absorbe energía vital de enemigos o hasta de planetas al completo su energía va creciendo. Esta es la forma que obtiene después de absorber a varios guerreros del planeta Namek. Bajo esta forma el villano cuenta con un poder descomunal y prácticamente ni Goku Ultra Instinto Omen resulta rival para él.

Tercera forma

El villano alcanza esta forma después de sentirse acorralado por Vegeta y su técnica “partición forzosa de espíritu”. En ese instante el villano huye con su magia y absorbe al Androide 73. Al absorberlo consigue su mayor poder hasta la fecha, pues Moro explica que en él escondía una copia de su máximo poder para cuándo pudiera necesitarlo. Además su aspecto cambia bastante, pues su cara se transforma y deja de parecer un carnero para adoptar más un semblante humanoide.

Por Juan Linares