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Este animal alcanza más de 300 km/h y deja atrás a cualquier carro

Cuando se habla del animal más veloz del planeta, la mayoría piensa de inmediato en el guepardo. Y tiene lógica: este felino africano es capaz de correr a velocidades cercanas a los 100 km/h, con una capacidad de aceleración que parece sacada de una película. Pero, sorprendentemente, ni siquiera se acerca al verdadero récord.

El título absoluto de velocidad en el reino animal le pertenece al halcón peregrino (Falco peregrinus), un ave rapaz que, durante sus picadas de caza, puede superar los 320 km/h. Existen mediciones experimentales que lo han situado cerca de los 389 km/h bajo condiciones muy particulares, aunque los estudios aerodinámicos suelen usar la cifra de 320 km/h para describir sus descensos más extremos.

Un misil con plumas

La clave de esta velocidad extrema no está en un vuelo horizontal, sino en una maniobra muy específica. El halcón peregrino gana altura antes de atacar y, cuando detecta una presa —normalmente otra ave—, inicia lo que se conoce como «picado» o stoop.

Durante ese descenso, el ave recoge parcialmente sus alas y adopta una postura totalmente aerodinámica. Es la gravedad la que lo acelera, mientras el animal ajusta constantemente la posición de sus alas, cola y cuerpo para mantener el control de la trayectoria. Según indica Thomas Handley en Gizmodo, no se trata simplemente de una caída: estudios sobre la aerodinámica del peregrino muestran que va cambiando su configuración corporal en distintas fases de la picada, equilibrando velocidad, estabilidad y capacidad de maniobra. Todo esto ocurre en cuestión de segundos.

El guepardo se queda corto en la comparación

En tierra firme, el guepardo sigue siendo el mamífero más veloz, aunque las cifras populares de 120 km/h que muchos conocen suelen ser estimaciones extremas más que velocidades reales de cacería. Mediciones hechas con collares GPS en animales salvajes han registrado máximos cercanos a 93 km/h, mientras que otros modelos biomecánicos ubican su capacidad máxima entre 100 y 105 km/h.

Es una cifra impresionante, sin duda, pero representa apenas un tercio de lo que logra un halcón peregrino en una picada extrema. La diferencia se explica de forma sencilla: el guepardo tiene que generar toda su aceleración empujando contra el suelo con sus músculos, mientras que el halcón cuenta con un aliado extra: la gravedad.

Un cuerpo hecho para resistir velocidades extremas

Volar a más de 300 km/h no es solo cuestión de velocidad, también implica resistir una fuerza brutal del aire contra el cuerpo. La forma compacta del halcón peregrino reduce esa resistencia y le permite mantener el control durante todo el descenso. La combinación de sus alas, su musculatura y sus constantes ajustes corporales le permite algo muy difícil de lograr en la naturaleza: alcanzar una velocidad extrema sin perder la capacidad de corregir su trayectoria para interceptar a su presa.

Por eso, llamarlo simplemente «el ave más rápida» se queda corto. Cuando se toma como referencia la velocidad alcanzada durante su picada, el halcón peregrino es considerado el animal más rápido de todo el planeta.

Diferentes escenarios, diferentes campeones

La naturaleza, en realidad, tiene varios «reyes de la velocidad» según el terreno. El guepardo domina en tierra firme, mientras que otras especies destacan nadando, corriendo largas distancias o acelerando en espacios reducidos. Pero si la pregunta es cuál animal alcanza la mayor velocidad absoluta sin importar el medio, el halcón peregrino juega en otra liga completamente distinta.

Se trata de un animal de apenas medio metro de largo, capaz de lanzarse desde el cielo a velocidades propias de un carro de carreras. Y no necesita ningún motor: le bastan la gravedad, millones de años de evolución y una anatomía perfeccionada para convertir cada cacería en uno de los descensos más veloces de toda la naturaleza.

Amaury Mo

Amaury Mo

Amaury Moreno (Amaury Mo) Comunicador digital, director creativo de Ensegundos.do desde 2007.