La República Dominicana acaba de meterse de lleno en una de las competencias más reñidas del planeta: la de los minerales críticos y las tierras raras. El Gobierno dominicano y Estados Unidos firmaron este jueves un marco de colaboración para trabajar juntos en la extracción y el procesamiento de estos recursos, aunque el documento trae una letra pequeña que vale la pena conocer.
¿Por qué todo el mundo anda detrás de las tierras raras?
Estos minerales son la base de buena parte de la tecnología moderna. Aparecen en los motores y baterías de los vehículos eléctricos, en sistemas de defensa, en la producción de energía y en un sinnúmero de industrias que las grandes potencias consideran estratégicas. Por eso, asegurar su suministro se ha convertido en una prioridad a nivel internacional.
Quiénes pusieron la firma
El acto se celebró en la sede de la Cancillería. Por la parte dominicana firmó el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor-Ito Bisonó, y por Washington lo hizo la embajadora Leah F. Campos. Como testigo estuvo el ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría.
En su intervención, Bisonó dejó claro que la alianza tiene que traducirse en más valor para el país y que cualquier aprovechamiento de estos recursos debe ir de la mano con los intereses nacionales.
La diplomática estadounidense, en cambio, enfocó el tema desde la seguridad y la soberanía de ambas naciones. A su juicio, contar con cadenas de suministro de minerales estratégicos es indispensable para fabricar las tecnologías que marcarán el futuro.
¿Qué incluye el acuerdo?
En términos prácticos, los dos gobiernos se comprometen a:
- Detectar proyectos que resulten de interés para ambas partes.
- Abrir y facilitar vías de financiamiento.
- Proteger sus respectivos mercados de minerales críticos.
- Impulsar el desarrollo de estos mercados y reforzar toda la cadena de suministro, desde que el mineral sale de la tierra hasta su separación y procesamiento final.
La letra pequeña: nada es obligatorio
Aquí viene el detalle que muchos pasarán por alto. El texto firmado no tiene fuerza legal para ninguno de los dos países. Se trata de un plan de acción de naturaleza política y programática, que no genera derechos ni deberes bajo las leyes nacionales ni bajo el derecho internacional, y tampoco establece mecanismos jurídicos que puedan exigirse.
Dicho en buen dominicano: es más una hoja de ruta y una declaración de intenciones que un contrato con consecuencias si alguna de las partes no cumple.
RD no es la única en la lista
De acuerdo con los datos ofrecidos por la Cancillería, Washington ya ha firmado marcos de cooperación parecidos con otros 27 países, lo que coloca a la República Dominicana dentro de un grupo cada vez más amplio de aliados con los que Estados Unidos busca asegurar el acceso a estos recursos.



