Con 43 puntos de un titánico Stephen Curry, los Golden State Warriors vencieron el viernes 107-97 en la cancha de los Boston Celtics y empataron 2-2 en las Finales de la NBA.

Curry, 48 horas después de acabar lesionado el tercer partido, se puso sobre las espaldas a los Warriors para evitar encontrarse con una desventaja de 3-1 que solo se ha remontado una vez en la historia de las Finales.



«Sabíamos lo importante que era este partido. Personalmente, solo doy gracias a Dios por haber evitado una lesión importante y poder jugar», declaró Curry después del más tenso y trepidante choque de la serie hasta ahora.



Curry terminó el juego con 43 puntos, 7 triples, 10 rebotes y 4 asistencias en una de las mayores exhibiciones que se recuerdan en un juego de Finales.

A base de canastas y triples imposibles bajo máxima presión, el base rescató una y otra vez a los Warriors cada vez que se estancaban frente a la feroz defensa de Boston.

El canadiense Andrew Wiggins le secundó con 17 puntos y 16 rebotes mientras el veterano Klay Thompson aportó 18 tantos.

«Hubo mucho orgullo en nuestro grupo, mucha charla en las últimas 48 horas sobre cómo podíamos recuperarnos en esta serie», explicó Curry.

A sus 34 años, el base está maravillando en estas Finales anotando una media de 34,3 puntos por juego y asumiendo todavía mayores responsabilidades que en sus cinco Finales anteriores con Golden State (2015-2019), en las que ganó tres anillos sin ser reconocido nunca con el premio MVP (Jugador Más Valioso).

Los Celtics de Jayson Tatum (23 puntos) y Jaylen Brown (21) estuvieron cerca de dar un golpe casi definitivo a la eliminatoria empujados por los 19.000 apasionados seguidores del TD Garden.

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Boston llegó en ventaja a los últimos cuatro minutos pero el talento único de Curry y varias acciones clave de Draymond Green, que le redimieron de otra decepcionante actuación, pusieron un alto en el camino de los Celtics hacia su ansiado 18º anillo, que los convertiría en la franquicia más ganadora de la historia.

«Hay que reconocerles el mérito, han jugado bien. Hicieron algunos tiros importantes», subrayó Tatum. «Hay muchas cosas que desearíamos haber hecho de forma diferente, especialmente en el aspecto ofensivo. Pero ahora empieza una nueva serie, al mejor de tres partidos», agregó.

– «Impresionante» –

Apenas el miércoles, los Warriors habían entrado en pánico al terminar el tercer juego con una derrota y con su estrella retorciéndose de dolor después de que Al Horford se desplomara sobre su pierna izquierda en una pugna por un balón.

Curry trató de restar importancia a la lesión y este viernes apretó el acelerador desde el principio hasta convertirse en el tercer jugador de al menos 34 años en alcanzar los 40 puntos en unas Finales, después de LeBron James y Michael Jordan.

«Es simplemente impresionante», le reconoció su técnico, Steve Kerr. «Boston tiene obviamente la mejor defensa de la liga. Enorme y poderoso en cada posición, y que Steph asuma ese tipo de presión durante todo el partido y sea capaz de defender en el otro extremo demuestra que es el momento en que está más fuerte en su carrera».

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Otras superestrellas como LeBron James (Lakers) se volcaron a las redes sociales para expresar su admiración por Curry durante su explosión en el tercer cuarto, en el que convirtió 14 puntos y 4 triples.

«¡¡¡El Chef es una locura!!!», escribió en Twitter LeBron James haciendo referencia al popular apodo de Curry.

Ambos jugadores se enfrentaron en cuatro Finales consecutivas y LeBron lideró a los Cavaliers que en 2016 lograron la insólita gesta de remontar un 3-1 en unas Finales, precisamente ante los Warriors.

– Alta tensión –

Los Warriors arrancaron el juego con escaso margen de error pero con la confianza de que en sus 26 series anteriores de playoffs habían ganado al menos un partido a domicilio.

Steve Kerr realizó numerosos cambios en el equipo, desde dejar en el banquillo a su único pívot nato (Kevon Looney) hasta sentar durante el último cuarto a Draymond Green, que volvió a naufragar en ataque con 2 puntos, 9 rebotes y 8 asistencias entre continuos abucheos e insultos del público.

El temperamental ala-pívot, que sostiene una guerra psicológica con jugadores y aficionados de los Celtics, regresó a la cancha para los últimos minutos y consiguió un rebote ofensivo y una asistencia que resultaron claves.

Una canasta de Wiggins y un triple de Thompson pusieron a Golden State por delante y Curry alargó la ventaja hasta un inalcanzable 100-94 con un último y decisivo triple a 1 minuto y 42 segundos del final.

«El corazón de este hombre es increíble», le reconoció su eterno socio Klay Thompson, quien no dudó en situar este partido en lo más alto de las gestas de Curry.