Luego de laborar como con­serje por 13 años y 4 meses, en el centro educativo Her­nando Gorjón, en la pro­vincia Pedernales, Plácida Samboys Feliz, de 60 años de edad, tuvo que enterrar sus años de servicios, debi­do a “una mala jugada” que supuestamente le realizara el director de centro, Wil­ton Alberto Pérez, quien la indujo a firmar una carta de renuncia.

Con sus manos temblo­rosas y los ojos llorosos, de­nunció que el 17 de mayo del presente año, Pérez re­dactó la carta de renuncia, alegando que ella presenta­ba varias licencias médicas por una desviación en la co­lumna y una hernia lumbar, las que le impedían asistir a su labor de manera regular.



“Él me dijo que si yo re­nunciaba me daban mis prestaciones. Yo me he que­dado sorprendida. Nunca pensé que él me iba a ha­cer esto”, expresó mientras mostraba la carta en sus ma­nos. Narró que el director le dijo que por su condición de salud en el Ministerio de Trabajo le entregarían sus prestaciones laborales, si­tuación que obviamente no fue así y hace ya tres meses que no recibe su salario.

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Señala Nairobi Núñez en el periódico Listin Diario que aunque la denunciante aseguró que sabe leer, seña­ló que al tratarse del admi­nistrador de la escuela don­de laboró por tantos años y a quien consideraba “persona de confianza” y afable, no se sintió equívoca al firmar el documento, ya que, nunca pensó que esto le podía ha­ber ocurrido.



“Él me dijo hazte una car­ta que por tu enfermedad te lo dan y gracias a Dios no la hice. Luego él fue a su ofici­na la redactó y me dijo que firmara, yo no sé qué me pa­só porque yo no firmo sin es­tar segura”, relató la señora, refiriéndose al momento en que firmó la carta en la ofici­na del director.