Inclinemos nuestro rostro, doblemos nuestras rodillas y dejemos que Él empiece a susurrar en nuestros oídos
Creemos que el simple hecho de asistir a los servicios de la iglesia o de… Leer más »Inclinemos nuestro rostro, doblemos nuestras rodillas y dejemos que Él empiece a susurrar en nuestros oídos

































